El agua de maceración no siempre tiene un pH adecuado para todos los tipos de cerveza. Un pH del agua demasiado alto puede traducirse en un amargor astringente y desagradable.
El ácido láctico está especialmente recomendado para la elaboración de cervezas rubias o pálidas que requieren un pH comprendido entre 5,5 y 5,8.
Su acción permite neutralizar la alcalinidad residual responsable del amargor.
Ácido láctico 80 %.